“Que ningún niño se quede atrás”, las políticas de eficiencia estadística en informes educativos y “The Wire”

El profesor Pryzbylewski

Lecturas y ficciones se resuelven en ejercicio cualitativo. Llegan las conexiones cuando, en el mundo de los datos académicos, todo era caos. Sabemos que la tecnología, per se, no es la cornucopia que proveerá solución a los problemas educativos . Hemos leído innumerables artículos que demuestran que, de no haber intención por parte del docente ni  de las instituciones, si no existe un modelo educomunicativo horizontal, la educación seguirá siendo una maquinaria de reproducción.

En relación al post anterior, una mirada transversal fruto de la lectura “Contra el Rebaño Digital” (pésima traducción del criticable ensayo de Jaron Lanier titulado “You are not a Gadget”) y la serie norteamericana “The Wire”, nos conducen a la siguiente hipótesis: la tecnología funciona antes como herramienta de control que como instrumento liberador.

Lanier utiliza la ley promulgada por el gobierno de G.W. Bush en 2002 “Que ningún niño se quede atrás” como ejemplo de simplificación del conocimiento en las redes sociales. En lo que nos ocupa, debemos subrayar que, bajo esta directiva, los profesores se vieron obligados a “enseñar para el examen”. Alcanzar la meta estadística para arañar el mínimo presupuesto para la educación pública.

Según Lanier, los mejores profesores se ven marginados y se deshumaniza el proceso educativo: todo pasa a formar parte de una gigantesca base de datos que los súper ordenadores del gobierno procesarán velozmente para que la maquinaria de estado siga engrasada, repitiendo los modelos que la sustentan.

Fue inevitable recordar la serie televisiva norteamericana “The Wire” al leer esas líneas. Encontrar, una vez más en la ficción, cómo no todo se puede medir en números.

Encabeza este post la imagen uno de los policías más torpes de la primera temporada. Aunque esté mal decirlo por si no la habéis visto, adelantaremos que es un enchufado: torpe, “echufao”, pero con dotes para la criptografía y las matemáticas… Vaya, fijaos qué poco mola el pobre Roland “Prez” Pryzbylewski que ni siquiera aparece en la lista de personajes de la entrada de wikipedia en castellano.

Recogemos aquí a Prez, la imagen del perdedor como profesor cuya redención se coarta por las políticas educativas, como epítome de la lucha a la que muchos docentes se van a enfrentar: aquellos que tratan de educar ciudadanos con voz crítica propia y habilidades para enfrentarse al mundo e incluso transformarlo.Tarea cada vez más complicada cuando la finalidad es pasar un test que, cada día más, convierte la educación pública en una suerte de caridad necesaria para reproducir la materia modelable de la base social: obreros consumidores, siempre clientes sumisos y buenos pagadores.

La nueva política de recortes tecnológicos en la escuela pública y su “PRISA” por el informe homónimo, nos conducen a una realidad propia del 2002 de Bush. Una realidad de guerra vista desde lejos en pantallas negras y violencia simbólica, que ya casi deja de serlo por lo insoportable.

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